"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
Si se fija en las fechas de nacimiento de los jugadores que irán al Mundial que comienza en 17 días, encontrará algo sorprendente: esas fechas se concentran mayoritariamente en los primeros meses del año.
Si examinamos los cumpleaños de los integrantes de las selecciones Sub-16, Sub-18 y Sub-21 de 10 países europeos, vemos esa rareza aun más pronunciada: en los ingleses, el 50% nació en enero, febrero y marzo. En Alemania, 52 juveniles son del primer trimestre y sólo 4 del último. ¿Qué es lo que produce esta extravagancia?
Anders Ericsson, profesor de Psicología de la Universidad de Florida, ha investigado las razones que hacen que alguien destaque en una actividad. Parece que casi todo radica en cómo ejercemos lo que él denomina “práctica deliberada”, que no es repetir el saque hasta que el húmero se desencapsule o tocar la escala de do mayor 100 veces. Repetir no lleva a nada si no se acompaña de los dos elementos de la práctica deliberada: objetivos fijados de antemano y evaluación inmediata del resultado.
Ericsson ha analizado el rendimiento de varios números uno en diferentes especialidades como fútbol, golf, cirugía, piano, escritura o ajedrez. Su conclusión es que los mejores no nacieron con esa habilidad sino que la desarrollaron. Lo que no significa que todos tengamos el mismo potencial. Michael Jordan jugaría al baloncesto mejor que cualquiera de nosotros aunque no se hubiera pasado la vida practicando… pero sin todas esas horas, es probable que no hubiera llegado a ser lo que fue.
Debido a su constante exposición a los dos elementos clave de la práctica deliberada, un cirujano opera mejor cuanto más practica, lo que no es aplicable, por ejemplo, a un radiólogo. Cuando éste ve una mamografía, no sabe con certeza si hay cáncer o no. Sólo lo sabrá más tarde, tras una biopsia o cuando la enfermedad se desarrolle. Le falta la retroalimentación.
Volviendo a la rareza de los futbolistas de élite, según Ericsson, la razón está en que los grupos de deporte infantil se organizan por rangos de edad, con fecha de corte el 31 de diciembre. Cuando el entrenador tiene que elegir entre dos chavales del mismo rango de edad, uno de enero y otro de diciembre, es probable que elija al más alto, fuerte y maduro, que casi siempre será el nacido en enero.
Esta decisión repetida año a año permite que unos niños accedan a la práctica deliberada y otros no. Serán por tanto los nacidos con el año los que tengan más opciones de llegar a la élite.
¿Le gustaría ser el padre del nuevo Zidane? Pues un chaval concebido esta noche nacerá el próximo febrero, lo que podría permitirle ver el Mundial 2030 desde el palco reservado a familiares de jugadores. Anímese.