"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
Cuando el régimen comunista expiró y las glorias de la URSS comenzaban a tintarse de sepia en los recuerdos, los propios rusos decidieron referirse a su divisa nacional, el rublo, con evidente menosprecio, como “el de madera” (dereviani).
Su inestabilidad era tal, que podía fluctuar un 30% en una sola jornada. Si a eso se le unía la tremenda inflación que acarreó la gestión del –además de dipsómano– presidente Yeltsin, compañías y particulares abrazaron la lógica de fijar salarios y precios en dólares y, unos años más tarde, también en euros.
Hoy, la circulación de divisas extranjeras está oficialmente prohibida en Rusia, pero aún así, la mitad de las empresas privadas pagan a sus empleados en dólares o euros; igual ocurre con los precios de bienes y servicios, que se fijan en un equivalente a estas dos monedas, que ellos llaman "unidades convencionales", sobre todo cuando se trata de pisos o coches.
●
Ante esta situación, la Duma (parlamento) ha decidido poner al rublo en su sitio, cueste lo que cueste. Para ello, ha emprendido una campaña contra dólar y euro, promulgando un proyecto de ley que prohíbe al Gobierno usar divisas extranjeras para fijar precios, contratas, el presupuesto o la deuda. Uno de los ponentes, Valeri Grebenikov, apenas se ha cortado al declarar: “Quien quiera contar en dólares o euros, que emigre a Europa o EEUU. Esto es Rusia y la moneda nacional se llama rublo. ¿Está claro?".
A la vez, la Duma trabaja en una medida similar referida a los medios de comunicación y el comercio en general. Un proyecto de ley que prohíbe establecer precios en "unidades convencionales", o simplemente, mencionar divisas extranjeras en la publicidad y en los medios de comunicación, incluyendo a Internet.
Según esto, los funcionarios, los ciudadanos y los medios que infrinjan estas normas podrían ser multados con hasta “500 veces el salario mínimo oficial”. (Este salario mínimo se usa en Rusia sólo como referencia para calcular multas y equivale a unos 3 euros).
●
Los nuevos proyectos de ley han creado tensión entre el ejecutivo y el legislativo. Estos acusan a aquéllos de "falta de patriotismo" cuando, en sus comparecencias públicas, se expresan en dólares en lugar de hacerlo en rublos. La tensión toma el cariz de duelo personal entre el vicepresidente de la Duma y el ministro de Finanzas. El primero argumenta que "defendiendo el rublo defendemos a nuestro país, el rublo debe estar en el lugar que le corresponde". El segundo desafía: "Pagaré la multa. Es una ley absurda. La economía rusa depende más del dólar que de la voluntad política de la Duma".
Es parte del encanto de Rusia.