Extracto de un artículo firmado Enrique Murillo y aparecido en el diario El País el 15.Oct.06
"No hay soledad comparable a la del escritor. Porque además de estar solo a la manera en que lo pueda estar cualquier otra persona, se ve abandonado a sus propios recursos a la hora de juzgar lo que escribe, y esa situación es muy peligrosa, conduce fácilmente al delirio de grandeza ("esto es genial, estoy escribiendo una obra importante") y, una vez en las alturas vertiginosas, no hay nada más fácil que desplomarse hasta las simas de la depresión ("esto es una mierda, tendrías que retirarte").