"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
En el pueblo donde veraneaba de pequeño, vivía una mujer casi ancia-na conocida como la Pepilla, que tenía la costumbre de cogerse unas cur-das sustanciales. Y no es que la pobre mujer celebrara nada, no, simple-mente bebía mucho y a deshoras por mera costumbre. Una vez desin-hibida, a la Pepilla siempre le daba por lo mismo: insultar a los ricos. Con la boca, los ojos y las manos: “Los ricos son todos unos…” Tanto aborígenes como veraneantes, sabíamos que era mejor ignorarla, pero aquella indiferencia forzada no impedía que yo me preguntará qué habrí-an hecho “los ricos”. Debió morir hace años, pero es probable que si vi-viera y fuera capaz de alumbrar algún rato de sobriedad, no tendría más remedio que cuestionarse el por qué de sus dicterios. Al menos en parte.
Porque en las últimas semanas hemos asistido a acontecimientos real-mente insólitos. Por ejemplo, el segundo hombre más rico de la tierra, Warren Buffet, un gurú de Wall Street, decidió donar gran parte de su fortuna, unos 30 millones de dólares, a la Fundación del hombre más ri-co del mundo. Y ese hombre no es otro que el creador de Microsoft, Bill Gates, que dedica 3.000 millones de dólares anuales a combatir la mala-ria, el sida y la tuberculosis. Mientras nosotros maldecíamos los casques de su Windows, Gates ha salvado a medio millón de seres humanos. Su Fundación acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias a la Coopera-ción Internacional por su “generosidad y filantropía”.
Aquí, Fornesa, el presidente de La Caixa, dice que ayudará a erradicar la pobreza dando el 25% de sus beneficios a los más necesitados. A la vez, pone en marcha un programa de microcréditos con el Micro Bank. Los microcréditos son un invento de Muhammad Yunus, profesor universita-rio en EEUU, pero originario de Bangladesh, quizá de los países más pobres de Asia, al que el pasado día 13 le fue concedido Nobel de la Paz.
En el año 71 Yunus supo de una mujer que hacia artesanía en bambú y que era capaz de vender todo lo que fabricaba. Sin embargo, sus hijos se morían de hambre porque los prestamistas a los que acudía para com-prar la materia prima la ahogaban con los intereses. Vio que parte del problema del hambre en su país se debía a la imposibilidad que tenían los pobres de acudir al crédito sin avales. Inventó el microcrédito y creó el Banco Rural (Grameen Bank). Conceden los préstamos a las mujeres, porque así se aseguran de que serán los hijos los que se beneficien del éxito de la madre. Y funciona: la morosidad es sólo del 3%.
Si la Pepilla levantara la cabeza seguiría con su cantinela achispada, pero algunos ricos se merecen una felicitación. Primero por tener el ta-lento de hacerse ricos, y luego, por tener más talento aún devolviendo una parte de ese dinero a la sociedad.