Os hago llegar unas palabras de Amy Tan (En contra del destino) por si os sentís identificados/as con ellas:
“Escribo historias porque me planteo preguntas sobre la vida, no respuestas. Creo que la vida es misteriosa e inextricable, que la mejor forma de descubrir la naturaleza humana es una historia larga y compleja, no un diagnóstico psicoanalítico. Escribo porque a menudo no sé expresarme de otro modo y tengo la sensación de que estallaré si no encuentro las palabras adecuadas. (...) No me queda más remedio que emplear todos los rodeos mentales para ponderar las ideas y manifestarlas en forma de historia que luego reviso una y otra vez, veinte veces, cien veces, hasta que me siento veraz”.