Me escribe mi amigo Lorenzo desde Madrid. Lorenzo es un buen escritor de obras de teatro que, si pudiera dedicarle más tiempo (un día lo hará), se convertiría en un gran dramaturgo. El problema es que su natural alegre le hace escribir comedias que suelen tener poca aceptación en el mundo de los “culturetas” que, a veces, deciden qué es bueno y qué no, y en este caso que nos ocupa, quién es el vencedor de un concurso.
Además, comparto una parte de su carta con vosotros porque me ha encantado. Tiene la morosidad del que habla consigo mismo sin importarle que un amigo oiga su soliloquio. Me ha recordado a las cartas que se escribían antiguamente los amigos, cuando no había posibilidad de comunicación inmediata como ahora, ni siquiera por teléfono, cuando sólo se podían reunir de tarde en tarde gracias al papel, cuando todo era mediato y premioso aunque bien construido y cimentado, como mi relación con Lorenzo
Acaba de salir el fallo del Lope de Vega. Concurso donde me creía que tenía posibilidad alguna por el tema y la forma de lo que escribí. Ganador del Lope de Vega 2006: DESIERTO. Sin embargo otorgan una mención especial a la obra Arizona, "basado en parte en hechos reales, es un texto que maldice las fronteras, las de cualquier lugar del mundo, aunque utilice como excusa argumental la existente entre México y Estados Unidos. George y Margaret, sus protagonistas, esperan en medio del agobiante desierto la oportunidad de “reflexionar con sus vecinos del sur”. Pero a las pocas horas queda claro que la única reflexión que conoce buena parte del género humano es la violencia. El viento, el silencio y los absurdos diálogos de estos dos seres patéticos en sus intenciones son el corazón de un texto tan árido como las arenas de ese desierto que les rodea"
Lo de la mención especial no aparece en las bases, con lo cual no habrá pasta para el autor tampoco. No entiendo por qué a esta obra no le dan, YA PUESTOS, como ganadora. Hay que ser muy intelectualoide como me imagino que será Mario Gas (director del Teatro Español y presidente del jurado) para hilar tan fino y decir: esta obra tiene calidad para ser finalista pero no ganadora, sólo finalista. ¡Toma ya! O sea, cien obras de teatro en el concurso, acaso más prestigioso de España, donde los dramaturgos (pros y amateurs) habrán echado toda la carne al asador y el tío tiene los santos huevos de declarar el concurso desierto y dejar a un pobre hombre con la miel en los labios.
Por otro lado, veo que con comedias no voy a ningún lado. La re-escribiré porque seguro que no es tan buena como yo me creo y la haré seguir el vía crucis del resto de concurso teatrales, con especial atención al Carlos Arniches del Ayuntamiento de Alicante.
Y eso es todo. Llevo desde junio sin juntar dos palabras para cosas más de allá de "pedido anulado" o "reposición inmediata". Tengo en mente un proyecto para el año que viene, pero se me quitan las ganas. Al final, lo haré, claro. Aunque, aquí vuelve mi lado victimista: que ningún jurado pueda llegar a considerar "prestigioso" para su concurso que gane una comedia.
No lo digo sólo por mí. Por supuesto que es casi seguro que la comedia que presenté se queda corta de calidad para el Lope de Vega. No lo dudo. Llevo en esto de escribir teatro un cuarto de hora. Pero mirando los resultados de todos los concursos literarios en ninguno veo en la sinopsis: "Es una alegre y bonita historia de amor donde los personajes sufren mil situaciones tan ocurrentes como bien resueltas. Muy divertida. Acaba bien" ¡¡Ay! el siempre denostado género chico. Qué papistas somos en este país! [¿Y qué es lo que luego funciona en taquilla?]
Yo, sólo escribo para pasármelo bien y si no me río mientras tecleo no me merece la pena.