Hoy es el santo de Concha, la hermana de Fígaro. A nuestra amiga se le ha ocurrido usar el blog para hacerle un bello regalo: un texto escrito sólo para ella.
Suena a dedicatoria de aquellas antiguas de la radio, tan entrañables, las que su abuela le dedicaba a ambas porque tenía un conocido en Radio Sevilla.
A ver si a Concha le da por colgarse de esta página cuando vuelva de su puente por tierras aragonesas. Me encantaría ver su cara cuando lo leyera. Felicidades (sobre todo por la hermana que te ha tocado).
De cuando en cuando mi espíritu necesita volver al patio.
Necesita de ese rincón sosegado donde no hay prisas, donde la intemporalidad se traduce en presente absoluto. Allí se confunde, imperceptible casi, con el blanco enlucido de esquinas sin aristas.
Porque el patio de la casa andaluza, como aquel donde mi espíritu descansa, es limpio, ordenado. La cal de fondo. Sólo el rojo y verde de los tiestos de geranios añaden el contraste de color necesario. Algún otro arriate y un pozo en el centro. Y mi espíritu, sentado apenas, en un poyete cuando el aire es caldeado por el sol de la tarde en los meses de invierno, y al alivio fresco de la sombra de una vieja parra en los días de verano. Todo se vive de puertas para dentro, difícilmente se deja entrever algo desde fuera. Mi espíritu busca un rincón difuso en el recuerdo y se imagina a sí mismo en aquel entorno donde el solo susurro ya es ruido. Y se encuentra aliviado y seguro soñando una sociedad diferente, tal vez más primitiva.
Estos folios de papel entintado son pétalos de geranios recogidos en el patio donde se enseñorea mi espíritu. Hay en ellos mucho ánimo sentido y tal vez algo de idealismo trasnochado. Hay, en fin, mucho de mi corazón en desahogo.
Quiero que los sepas: en ese espacio ensoñado guardo un rincón preferido para tu espíritu junto al mío.
concha — 11-12-2006 22:55:20
Paco — 14-12-2006 20:59:58