"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
En 1987, Planeta publicó un libro de fotografías titulado “Un día en la vida de España”. En él se incluía el trabajo de 100 reporteros gráficos profesionales de todo el mundo, que se desplegaron durante 24 horas por nuestra geografía. Las fotos muestran cómo era España ese día, en aquella época; desde los paisajes hasta la gente, lo importante y lo cotidiano, un interesante documento histórico, artístico y humano, un magnífico libro.
Cada vez que lo ojeo, me quedo de piedra al llegar a la página 69, donde aparece un grupo de protagonistas de la actualidad de la época. El pie de foto reza “La elite que decide en España, la más joven de Europa, con una media de 40 años… los personajes a los que nuestra juventud se quiere parecer”. Entre otros muy honorables, están Luis Roldán y Mario Conde, en su momento más dulce, cuando no aparecían ceñudos ante la cámara. Da algo de regomeyo sacar conclusiones, pero ese pie nos recuerda cuán efímera es la fama, cuánto puede cambiarle la vida en poco tiempo y qué engañados solemos estar con los personajes públicos.
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“Transparencia Internacional” acaba de publicar el informe Barómetro Global de la Corrupción 2006, en el cual se valora este fenómeno en 62 países usando una escala de 1 a 5. Los que salen peor parados son los partidos políticos, con una puntuación media de 4. Esa nota baja al 3’7 entre los ciudadanos de la UE, y los españoles la elevamos al 3’9. Es decir, consideramos más corruptos a nuestros partidos de lo que nuestros vecinos de la Unión perciben a los suyos. En segundo lugar situamos a las empresas del sector privado, valorándolas con un 3’7, donde sólo nos supera Polonia en el marco de la UE. Tras el mundo de los negocios, percibimos corrupción en los Medios de Comunicación (3’4) y en la Hacienda Pública (3’1).
El estrambote a esta pobre valoración es que el 59% de los españoles opina que el Gobierno “hace poco por evitar” el problema, aunque siendo optimistas, podemos decir que este dato sube al 70% en la UE y al 80% en EEUU. Es una pena constatar lo que ocurre en los países más pobres, donde la corrupción se ensaña con servicios vitales como policía, sanidad y justicia, destacando que por acceder a alguna prestación, reconocen haber pagado sobornos el 36% de los africanos, el 28% de los mexicanos ó el 66% de los albaneses. Nosotros en esto nos quedamos en el 2%.
Si en 1987 los jóvenes nos mirábamos en políticos como Roldán o empresarios como Conde (antes de que todos supiéramos), hemos de rogar porque la juventud que ahora admira las virtudes públicas —las que se enseñan— de los personajes que ocupan sus puestos, no se decepcionen tanto como los hicimos otros.
Joaquín — 13-12-2006 13:47:46
LM — 13-12-2006 19:42:02