Estas pocas líneas surgieron una mañana de domingo como el de hoy, después de muchos días de carreras y preocupaciones. A veces un pequeño parón no viene nada pero que nada mal.
La sangre fluye lenta y perezosa
y a duras penas dibuja el mapa de mi anatomía.
El alma se adormila en el sofá
mientras la esfera del reloj se difumina en la muñeca.
Hoy no trabajan las ideas
que deambulan, plácidas, por parajes inéditos.
Hoy es fiesta.