"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
Según el profesor Mendía, de la Universidad de Yale, en la mitología de los Fon (etnia del antiguo Dahomey, actualmente Togo y Benin), Sogbo era el dios del trueno. En los tiempos de sequía, Sogbo enviaba a diferentes animales a buscar agua para aliviar la sed del pueblo. El único que la encontraba siempre era Wututu, su pájaro mensajero.
Wututu aquí es otra cosa. Se trata de una empresa española fundada en 2003 por tres jóvenes, bautizada así para no caer en el páramo de nombres previsibles, insulsos y nada atractivos que hacen de las Páginas Amarillas un libro tan gordo y repetitivo.
La compañía se dedica a la creación de hardware y software para la visualización de contenidos en tres dimensiones y los aplica al marketing publicitario. Entre otras cosas, ha desarrollado un software capaz de contar el número de personas que pasa por delante de un cartel publicitario y lo mira. El detalle “mirar” es de gran importancia, porque cuando un anunciante se gasta lo que se gasta en su campaña, lo que quiere saber es cuán efectiva ha sido ésta, en cuánta gente ha impactado.
La solución desarrollada por Wututu es conceptualmente muy simple: un sensor y una cámara que analizan las coordenadas del rostro del que pasa ante el anuncio. Pero el proceso es complejo y el proyecto se alarga. Tienen problemas para encontrar financiación externa.
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Algunos emprendedores se quejan de que la mucha atención que despierta su proyecto no corre paralela a las inversiones que es capaz de atraer. Cuántas buenas empresas se habrán quedado en la fase inicial por falta de recursos para llevarlas a la práctica. Por fortuna, eso hoy ya no ocurre… tanto. Entre otras opciones, la mayoría de las ideas que merecen la pena, tienen una oportunidad de hacerse realidad gracias a las empresas de Capital Riesgo (Venture Capital).
Cuando no hay dinero propio o los bancos son renuentes a apostar por una aventura empresarial donde la incertidumbre es alta, el tiempo de desarrollo largo y la competencia despiadada, una solución es ceder una parte de tu capital a una empresa de Capital Riesgo. Estas compañías ofrecen financiación a medio y largo plazo sin vocación de permanencia. Entran para salir, incluso pactando una fecha. Su aportación se materializa comprando acciones y suele incluir apoyo gerencial y asesoramiento como valor añadido. A veces, además, facilitan créditos subordinados. El objetivo del capital riesgo no tiene nada de altruista, al contrario, buscan la plusvalía para su inversión, cómo no, cuanta más mejor, pero aunque al principio pueda hacerse duro ceder una parte de tu empresa, la realidad es que las Venture Capital suelen ganarse lo que se llevan.