Es bonito reanudar. La palabra en sí, muy maja. Me pidió Fígaro que volviera a pasearme por los Arponeros y le contesté que, cuando lo hiciera, le enviaría un saludo y le dedicaría el texto elegido. En esta ocasión es de Carmen Martín Gaite, de su “Cuadernos de todo”. Dice, sobre La función del narrador:
Es bonito reanudar. La palabra en sí, muy maja. Me pidió Fígaro que volviera a pasearme por los Arponeros y le contesté que, cuando lo hiciera, le enviaría un saludo y le dedicaría el texto elegido. En esta ocasión es de Carmen Martín Gaite, de su “Cuadernos de todo”. Dice, sobre La función del narrador:
La literatura es, en primer término y antes de todo, libertad. No se puede escribir literatura por disciplina o por sentido del deber. No se puede escribir sin ganas, por respeto a lo por decir, que una vez dicho se resiente de ello. Aquí surge el paralelo, tal vez demasiado fácil, con el amor.
(…)Preferimos ardientemente esa dedicación a otra ninguna. Sólo desde este reconocimiento podrán llegar a lograrse, en cuanto a sus resultados, obras valederas socialmente. Sólo lo dicho con atención a lo que se dice podrá crear –si es que llega a darse el caso- oídos que lo oigan. Lo importante es querer decir algo y querer decirlo bien, para un buen narrador el acento está puesto en esta cuestión, y atendiendo a ella es cuando hace lo que debe hacer.
Tan bien se pasa que no se puede hacer siempre. No depende de nosotros siempre. Si lo pasas tan bien ¿por qué no escribes? No es abrir un grifo. Es como si dijeran: “Si lo pasas tan bien cuando te ríes ¿por qué no te ríes siempre?”. (…)