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Lunes al sol (27.Feb.07)

Archivado en El Decodificador • Fecha: 27-02-2007 11:13:21

"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.

No hace mucho, mi hijo llegó a casa con una camiseta negra en la que se leía en grandes letras blancas: “La Fábrica de Tabacos no se cierra”. Fue en aquella época en la que se hablaba de la clausura de la instalación de Tabacalera junto al río. Durante semanas, los medios de comunicación cubrieron con profusión las protestas. Los trabajadores reclamaron apoyo social y lo obtuvieron. Al poco tiempo el revuelo se aplacó.
Pues lo mismo que pasó con Altadis, Gillette, Astilleros y otras empresas, vuelve a ocurrir con la “Generalmotors” de Puerto Real, oficialmente Delphi Corporation. Por más que los políticos se llenen la boca con declaraciones como las que acaba de realizar el señor Zarrías “no vamos a permitir que la empresa se ría de nosotros. La decisión de cierre es "ilegal"”, los que nunca dicen “esta boca es mía” son los dueños de la empresa, que una vez que declaran que se van, es difícil que no terminen yéndose.

Se trata del fenómeno conocido como “deslocalización”, que se puede definir como “cierro la empresa en un sitio y me la llevo a otro”. La lógica empresarial detrás de estos cierres suele ser nítida y responde a dos preguntas: ¿podemos producir con menos costes en otro sitio? ¿hay algún gobierno que nos dé más y mejores ayudas oficiales? Con dos respuestas afirmativas, la decisión está prácticamente tomada. El resto consiste en manejar los tiempos con los “stakeholders” (grupos afectados, como trabajadores, sindicatos, municipio…) y en adobarla con argumentos del tipo “no conseguimos suficientes pedidos”, “la competencia de los coreanos nos ha desnucado” o “nuestro grupo se reestructura en todo el mundo, no es sólo un problema de aquí”.
El resultado de la tramoya es que el paro que se crea en los países ricos se convierte en el empleo de los países pobres. Ya nos pasó a nosotros cuando la GM llegó aquí en los ochentas. La mayor empresa del mundo acababa de cerrar varias plantas en los EEUU, decenas de miles de personas habían sido despedidas. Buscaban nuestros asequibles costes de producción y negociaron con el gobierno de una democracia recién instaurada que pugnaba por salir de una crisis con inflaciones de dos dígitos y tres millones de parados.
En la película “Los lunes al sol” se narra la peripecia de varios trabajadores que se quedan en paro tras el cierre de una gran industria. Hay un personaje, Sergei, un ruso inmigrante que en un momento dado, en su precario español, cuenta: “Historia rusa dice que dos viejos camaradas de partido se ven y uno dice a otro: ¿Has visto?, todo lo que nos contaban de comunismo era mentira. Y el otro dice: no, es peor cosa. Peor cosa es que todo lo que nos contaban de capitalismo era verdad”.

Escrito por Quintin de Parma
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