Es entraÑable el personaje de CaÑizares (Camera Café) abogada de causas cuasi-imposibles. Va por tí, "CaÑi".
Defensa de la Ñ
SeÑoras y SeÑores:
Ya sé que nuestros Académicos, albaÑiles empeÑados en la difícil tarea de edificar la palabra, velan porque la letra Ñ ocupe el lugar que dignamente le corresponde. Pero desde mi condición de hablante/escribiente del espaÑol, quiero dejar constancia de mi preocupación por el acoso y derribo que nuestra singular letra padece desde el foráneo lenguaje informático. Y sufro por nuestra Ñ cuando, por pergeÑar un ejemplo, necesito enviar correos electrónicos a personas con los apellidos CaÑada, MuÑoz, YáÑez…quienes pasan a llamarse, de un teclazo, Canada, Munoz, Yánez, para desdeÑo de su legítima herencia. Y entonces siento una terrible aÑoranza por nuestra letra seÑera, esa que acuÑa el nombre de EspaÑa.
No quiero dar más leÑa, compaÑeros, sino aludir al socorrido y contundente ¡c_Ñ_! (al que no aÑadiré vocales por si estas letras pudiera leerlas un niÑo). Y no refunfuÑaré, aunque me ataÑe, si después de todo lo anterior, alguien duda del peso específico y valor aÑadido de nuestra letra decimoséptima. Me conformaré con tomarme unas caÑas, hoy domingo. MaÑana lunes trataré de engaÑar al teclado para colocar la moÑa sobre la letra, en balde, como otras tantas veces este aÑo. De momento me consuela mirar por la ventana: el cielo es completamente aÑil.