Asignatura Salarich (10.Jul.07)
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El Decodificador • Fecha: 10-07-2007 01:01:01
"El Descodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
Acabamos de entrar en la época fuerte para la venta de automóviles. Por motivos insustanciales, nunca antes había tenido un coche de la marca Citroën. Sin embargo, hace unas semanas, y sin que ninguna influencia externa y consciente impactara en mi ánimo —los efectos de la publicidad se cuelan por resquicios que ni sabemos que tenemos— me hice con uno.
De todo el proceso de compra (acopio de información especializada, visitas a distintos concesionarios, confección de un cuadro comparativo, elección de modelo y color, jugueteo infructuoso sobre el precio…) lo único que me llamó la atención fue la referencia encendida y emocionada que el vendedor —un vendedor de coches al uso, con más de 20 años de experiencia en el mismo puesto— hizo de la directora general de su marca en España y directora comercial para Europa, la ingeniera de ICAI Magda Salarich.
“¡Qué mujer!” sonreía nuestro paisano al recordar las ocasiones en las que Salarich lo había arengado junto a otros cientos de vendedores. La seguridad que le otorgada saberse la persona que mejor vende automóviles en Europa, su fuerza al transmitir consignas —“Daba golpes en el atril y miraba como si sólo estuviese yo allí”—, la hacían irresistible a ojos de quien ya me tenía convencido para que le comprara el coche.
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Magda Salarich es un ejemplo de fidelidad a una empresa en la que ingresó al terminar la universidad y en la que escaló (ese “mundo de hombres”) hasta lo más alto. Todo un modelo a seguir, de mujer que crece y triunfa, sin más apoyaturas que los datos que la refrendan como la líder de ventas europea, mientras se permite mantener unas relaciones razonables con sus dos hijos.
En esta época en la hemos visto nacer una ley para la igualdad que favorece o potencia o facilita la entrada y el desarrollo de las mujeres en el mundo de la empresa o de la política, repasar la historia personal y profesional de esta mujer de 50 años —y de otras como ellas— podía ser otra “asignatura” (como la de la “ciudadanía”) para que nuestras chicas encararan bien informadas los últimos años del Bachillerato o sus primeros pasos en la universidad. Y sería una asignatura en la que no habría que extenderse demasiado: se trataría de decirles —¡ay! quizás por primera vez— que quien se esfuerza y persevera, triunfa. Eso es seguro.
Tras 28 años dedicados al fabricante francés, Salarich acaba de anunciar su salida de Citroën. Su nuevo destino profesional es una incógnita, aunque seguro que será un puesto que no le imponga dormir dos noches en Madrid y tres en París. Hay una edad para cada empeño, y sobre todo, hay muchos profesionales jóvenes deseando asumir responsabilidades crecientes.
Escrito por
Quintin de Parma
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Quintín, el de Salarich me ha gustado mucho.
Con el de Rato, aún compartiendo las cosas que dices, echo en falta alguna crítica. No se puede aceptar un puesto de la responsabillidad de Director General del FMI -en el que, por vez primera, un español lo dirigía- y marcharte antes de que se cumpla tu mandato. Se está haciendo daño a tu propio país, al que se le dió la oportunidad -que no nos corresponde por nuestro peso político y económico- de contar con una proyección internacional extraordinaria.
En fin, decisiones de los políticos.
Un abrazo. El profesor Reciclado — 11-07-2007 11:13:59
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Créeme que disfruto mucho con lo que dices y con cómo lo dices. Creo que te vas superando en variedad y dominas cada vez mejor el espacio de esas escasas líneas. Deseo que no te canses de escribirnos, pero que disfrutes también del verano, que suele tener momentos de inspiración muy jugosa para nuevos relatos, para tus lectores más incondicionales.
Qui-quae-quod Latín en León — 11-07-2007 13:03:42
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Creo que cualquier lector sensible valorará ese poder mágico que tiene Luis Miguel Rufino para convertir la aridez de un tema económico en un articulo ingenioso, interesante y entretenido.
Realmente, la Salarich ha traspasado el subconsiente colectivo, tanto en el ámbito laboral como en su capacidad de negociación con quien comparta su hogar. Ha dejado bien claro que es perfectamente compaginable la procreación con la experiencia laboral.
Si la "asignatura Salarich" fuera una ciencia exacta, si fuera como decir que 3! = 3 x 2 x 1, no hay duda de que sería obligatoria, independientemente del bachillerato que hubiera elegido nuestra chavalería.
Pero hay cientos de variables, combatiendo contra el triunfo y el esfuerzo, variables incontrolables, que producen muchos "progresa adecuadamente" y "necesita mejorar" y muy pocos "destacas". Caroline de Beauregard — 11-07-2007 22:32:21
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Me ha gustado ( y divertido) la primera parte de tu articulo sobre la Salarich pero, por primera vez, tengo que devcir que la segunda parte se presta a interpretaciones (no sé si ha sido tu intención) con las que no puedo estar de acuerdo para nada. No es que haya que decirles a las mujeres que con persevernacia se llega, creo que muchisimas mujeres han demostrado de sobra lo que es la perseverancia y el buen hacer, y no han podido (o no les han dejado) llegar.
No voy a entrar en si la ley de paridad es o no es justa o razonable, eso es otro tema. Pero que a dia de hoy, alguien bregado en multinacionales y otras empresas de nivel, afirme que lo que las mujeres tienen que hacer es perseverar siguiendo el ejemplo de Magda Salarich... no sé. Creo que la mayoría pueden dar lecciones de perseverancia (y de capacidad multitrabajo y de sufrimiento y aguante) a muchos colegas masculinos que SI han llegado, sin que sus más que visibles defectos hayan sido magnificados u objeto de desconfianza a la hora de darles puestos de responsabilidad. A lo mejor sobre ese tema también habría que enseñar algo a los universitarios... Pero bueno, es sólo una opinión. Maria Urbino — 12-07-2007 01:29:13
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No sabes la alegría que me da leer tus comentarios. Y creo que sí, que la segunda parte se presta a la polémica.
Sin embargo, yo no cuestiono a las mujeres que están/estáis ahora, esas fuisteis educadas (en casa y en clase) en aquellas ideas tan simples y rotundas de que hay que trabajar, que el esfuerzo rinde y en que lo único que te dejarán tus padres será la carrera, etc.
No, no sois vosotras (cuarentonas, cincuentonas) las que deberíais aprender que el esfuerzo paga y sirve en cualquier caso, se triunfe o no. Son las que se están educando en la Logse y derivados (cuyos diferentes nombres me confunden o he olvidado), donde para que repitas curso has de matar al rey de España como mínimo, donde se iguala por debajo y donde hay casos conocidos (el sobrino de mi amiga Manuela, mi sobrina Marta) que no se atreven a sacar "buenas notas", las buenas notas que podrían sacar porque así les sale del cerebro y de la voluntad, para evitar que sus compañeros hagan escarnio de ellos. Una pena. A eso me refería con lo que he dicho en la segunda parte de la columna.
Por lo demás, tu comentario me parece magnífico y te agradezco de corazón el punto de vista. Sobre todo porque viene de alguien bragada de verdad en la materia. Quintin de Parma — 12-07-2007 09:20:29
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Me alegra comprobar que tu comentario en el artículo iba por otros derroteros distintos a los podria parecer. De todas formas, creo que tendrás que tener siempre un poco de cuidado con ese tema, porque somos muchas las que tenemos especial sensibilidad al respecto (y eso que yo no soy el mejor ejemplo pq nunca he aspirado a ser el "massa" de nada, si acaso solo a alcanzar un respeto y un cierto prestigio como profesional).
Quiero decir que nos ha tocado oir muchas veces que, cuando una señora llega a una posición alta a fuerza de dios sabe cuantas renuncias y tragaderas por el camino, nos la pongan de ejemplo de lo que puede ser el brillante futuro de las mujeres.
La verdad, nos gustaría que ese brillante futuro no nos costara a nosotras el doble o el triple que a ellos, como así ha sido durante todo este periodo de la llamada "revolución femenina".
Estoy contigo en que ojalá cambie pronto esa visión y que no sea a costa de que las mujeres tengan que "hacerse las tontas" para ser aceptadas, como muy bien indicabas.
Gracias por apreciar mi opinión y mi crítica, que pretendía por supuesto ser constructiva y ofrecer otro punto de vista sobre el asunto. Maria Urbino — 12-07-2007 19:50:00
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