A veces es conveniente mirar con ojos de niño. Ayuda a comprender la vida sin complejos.
Chiquillerías
Antes de que yo supiera del sabor de las lágrimas,
disfrutaba del Mar,
el que me consentía ir a galope,
a lomos de la espuma, junto al Viento.
También gustaba del Sol,
quien todavía no calcinaba la inocencia,
y me permitía jugar con la sombra al escondite.
Fueron asimismo la Luna y las Estrellas,
las que me ayudaron a ensartar collares de cuentas infinitas
al filo de noches de ilusión inagotable.
No sé cómo entonces, la Madre Tierra fecunda
toleraba que una simple criatura como yo
se atreviera a moldear el barro,
profanando su esencia tantas veces.
Y es que en aquellos días,
antes de que yo hubiera podido aprender a llorar,
todo era mucho más sencillo.
Teresa — 23-10-2007 07:16:38