Este texto fue escrito tiempo atrás. Y, mira por dónde, hago alusión al Tenorio, que tiene tanto que ver con esta noche de difuntos. Cosas de la vida. Y es que a mí esas americanadas (aunque hundan sus raíces en la Europa celta) no me van. Ese tipo de 'inculturización' me pone de los nervios. Pero parece que es lo que hay.
Recuerdo que, siendo yo una niña, el profesor de Latín comentaba que los americanos de hoy tienen su equivalente en los romanos que, al comienzo de nuestra era, conquistaron el mundo. No fui muy consciente entonces del significado de sus apreciaciones. Pero, efectivamente, la romanización que llevó consigo la difusión y cultura de la Roma clásica en el mundo entonces conocido, se traduce hoy en la imposición del “American way of life” en todo el planeta. Y el fenómeno de la globalización no se entiende sin el inglés que se nos cuela cada día, bien por snobismo (he aquí la muestra) o por causa de las nuevas tecnologías que tienen su origen en el todopoderoso mundo anglosajón.
Prueba de ese intrusismo, de la "americanización" que nos conquista a pasos agigantados, es la fiesta de Halloween. No hace falta siquiera traducción. Todos sabemos que semejante fenómeno tiene lugar la víspera del 1º de Noviembre, fiesta de brujas y seres terroríficos en la que los niños parecen tener un especial y curioso protagonismo. Es ya frecuente que muchos centros escolares españoles celebren la consabida fiesta y los chiquillos se disfracen de seres truculentos capaces de quitar el hipo a cualquiera. Más aún, el hecho se está llegando a convertir en negocio: se prodigan, cada vez más, las tiendas especializadas con surtidos inimaginables para procurar el horror ajeno, las discotecas que hacen "su agosto" en Noviembre por cuenta de la dichosa efemérides y los programas de televisión supuestamente divertidos que maldita la gracia que tienen.
De aquí a nada todos celebraremos Halloween sin saber muy bien por qué ni para qué. El evento se nos está infiltrando como si se tratara de tradición de siglos. De seguir así, es probable que pasen al olvido las fiestas de Todos los Santos y los Difuntos, dejando atrás a nuestro inigualable don Juan Tenorio en favor de la foránea calabaza antropomorfa iluminada para la estremecedora ocasión. Quién sabe si, pasado el tiempo, la tradicional visita a nuestros predecesores en los cementerios dará paso a mascaradas con disfraces de brujas y espectros allí mismo. Estaremos entonces celebrando Halloween por imposiciones del guión, el que marca la americanización. A fin y al cabo, Hollywood y Halloween tienen un cierto parecido. Y vienen a sonar –chispa más o menos- lo mismo.
Caroline de Beauregard — 06-11-2007 14:54:25
Esperanza — 08-11-2007 10:33:56
Figaro — 08-11-2007 18:18:11