En Málaga, donde vivo, participo en un Taller Literario desde hace tiempo. En ese taller tenemos un programa de libros/autores a leer de noviembre a junio. Cada lunes, durante hora y cuarto, un autor “local” viene a hablarnos del autor/libro de la semana. A veces se organiza un pequeño coloquio y tras él, tenemos lo que llamamos “El tercer tiempo” (imitando la terminología del rugby inglés) que consiste en ir a un bar a tomar algo. Cuando las tapas y las cervecitas han corrido, la mayoría se va a casa, pero siempre nos quedamos un grupo reducido que se va a lo que llamamos “El Palace” (la cercana cafetería del Hotel Francia) a tomar cubatas y whiskeys.
Gracias a las conversaciones en “El tercer tiempo” y en “El Palace”, y a que mantenemos una lista de correos en Internet para comunicarnos, el grupo se ha ido cohesionando años tras año, y no solamente se han fraguado amistades literarias, sino grandes amistades extraliterarias, alguna pareja, por no hablar de grandes desencuentros y algún odio bilateral a duras penas contenido aquí y allá. (De amores clandestinos nadie habla, aunque hay autores que sostienen su existencia).
Cada año, por esta época, cuando se inicia el taller, acude una pléyade de gente nueva que, en su gran mayoría, va desertando conforme pasan las semanas. Al final, cuando llega abril o mayo y en Málaga se nos encajan el buen tiempo y las ganas de playa, solemos quedarnos los de casi siempre, con alguna que otra gloriosa incorporación. Esto hace que los habituales nos conozcamos bastante y hayamos hecho cierta “masa” entre nosotros.
Pero este año, como casi todos, ha llegado alguien nuevo, que a su condición de nuevo, une la de ser un “personaje pintoresco”. Se trata de una mujer (a la que llamaré Carmen) que interrumpe continuamente la sesión con preguntas (a veces) con un punto de extravagancia o inoportunidad (“¿en que año murió Ortega y Gasset?) o que luego en el bar, se tiene a sí misma como exclusivo tema de conversación, y cuando no habla de sí misma, regala opiniones, entre lo divertido y el disparate, que ella expresa con toda seriedad (“seré la próximo premio Nobel de la Paz”). El caso es que prácticamente todos nos hemos sorprendido por su actitud novísima y, aparentemente, extravagante y le hemos cogido esa ojeriza que se le solía coger en el cole a los nuevos por ser nuevos o a los distintos por ser distintos.
Hoy que tan de moda está el “bullying” (acoso) en el colegio y en el trabajo, hoy, repito, una compañera del taller (a la que llamaré Ignacia) me ha dado una solemne lección de bonhomía (o “bonmujería”, que habría que decir ahora). Y yo, con toda la humildad de la que puedo hacer acopio, me atrevo a publicar el mensaje de esta amiga más abajo.
Mi compañera rompe una lanza por intentar aguantar y entender y agoger a “la nueva”, a “la rara”. Me quito el sombrero ante esta lección de capacidad para la autocrítica y de grandeza de corazón. Ojalá yo hubiera reaccionado como ella. A la primera.
Hola,
Desde el lunes vengo dándole vueltas a una idea...
Veréis, el lunes conocí a Carmen y me chirrió mucho. Tanto como a cualquiera de los que se quejaron de ella y su actitud o más... Además, no pude contenerme, porque no se, y no fui especialmente simpática con ella.
Si lo pienso, realmente, no tengo nada en contra de esa chiquilla y la verdad, pensándolo bien: no me ha hecho nada.
Cuando estuvimos en el Palace, me llamó la atención que Carlos, con el que no tenía nada en común y con el que tuvo el mismo tipo de conversaciones que con todos nosotros, dijera que era una tia increible y que le caía muy bien porque le gustaban mucho las personas "marginales" o "marginadas"...
Después, me vine con Pablo y vinimos por el camino hablando del tema. No se exactamente qué me dijo pero desde luego, no estaba ni mucho menos crispado y se sentía preocupado por la mujer, a la que le vio otra cara que yo ni siquiera me había molestado en mirar.
En fin, que me fui a casa con las ideas de ellos dos y estuve dándole vueltas:
Veréis, creo que al taller hemos ido llegando todos como a una isla (o muchos). Unos, como Robinson, igual llegamos de naufragos. Otros de vacaciones, otros a trabajar y otros porque no tenían otro sitio mejor al que ir. Al final, creo que todos, hemos encontrado un sitio que es nuestro y en el que estamos de veras. Que somos nosotros, porque a todos nos han dejado que seamos nosotros. Que nos queremos, con todas nuestras cosas, y que por eso nos gusta estar los lunes hasta las tantas en esa isla, que lleva otro ritmo, que no es el del trabajo, el de las responsabilidades, las apariencias, las caras largas, las obligaciones y los compromisos... (Ojo, casi todos y de hecho, con quien no tiene esa actitud alguna vez hemos notado cierta tensión y ciertas diferencias...)
Creo, sinceramente, que, al menos yo, a esta chica, le debo un esfuerzo. Es lo mínimo, después de lo que yo he recibido y recibo. Igual no soy capaz, pero creo que debo hacer un esfuerzo. No en ser especialmente simpática ni en reirle las gracias, no voy por ahí... Simplemente, en dejarla que crezca también en la isla y a su manera. (Y eso que dije que la metiéramos en el foro para darle caña... ay qué mala soy a veces...). A ver, no quiero que suene a catequesis, y ahora no me voy a poner el arito en la cabeza y las manos juntas para rezar, pero creo que depongo las armas, me retracto, vaya.
Ese día, también en el Palace, hablábamos Teresa, Antonio y yo de la cantidad de violencia que hay por culpa de las ideas, de la división política y del cariz que estaban tomando los enfrentamientos provocados por ultraderechistas... Hoy se despacha el periódico con las peleas provocadas por niños de instituto y que han sido realmente violentas. Más de lo mismo: no sabemos estar unos con otros. Se nos ha ido olvidando. Creo que en este hueco que tienen los lunes para que todos podamos estar juntos es un buen momento para aprender a practicar que siendo tan diferentes podemos entendernos y hacernos más grandes al saber estar unos con los otros.
En fin, que sólo quería compartir esta idea con vosotros.
Ya se que estoy un poco ñoña... Pero es lo que tengo hoy en stock.
Muchos besos, amiguitos,
Ignacia
una chica de marte — 15-11-2007 20:59:08
Caroline de Beauregard — 16-11-2007 15:19:40