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El indicio Moussambani (El Decodificador - El Mundo)

Archivado en El Decodificador • Fecha: 20-11-2007 01:24:25

"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.















Eric Moussambani tenía 22 años cuando participó en la Olímpiada de Sydney 2000 representando a su país (Guinea Ecuatorial, la de Obiang, nuestra ex colonia) en la prueba de natación de los 100 metros libres. Su marca fue de 112 segundos, más del doble de lo que tardaron los que a la postre se llevaron el oro y la plata, Van den Hoogenband (Holanda) y Popov (Rusia), que sólo estuvieron en el agua durante 48 segundos.

Quizás alguno recuerde las imágenes de aquella prueba, con el africano tratando de no ahogarse en los últimos metros, agotado, avanzando a duras penas casi sin mover las piernas y, cómo no, su cara de satisfacción al ver que aún conservaba la vida cuando, por fin, se pudo agarrar al bordillo de la piscina y volvió a respirar como un humano.

La culpa de que Moussambani se viera en aquel embrollo la tuvo una norma del Comité Olímpico que permitía que los países subdesarrollados enviaran atletas aunque sus marcas de clasificación estuvieran a años luz de lo exigido. Así, el guineano, que sólo había nadado en el río en su pueblo y en la piscina de un hotel de Malabo, se metió por primera vez en una piscina olímpica (50 metros de longitud) el mismo día de la prueba clasificatoria.



Si Mintzberg —el padre de los estudios organizacionales— levantara la cabeza, diría que existen "estrategias deliberadas" y "estrategias emergentes". Es decir, que lo normal es pensar primero y actuar después, sin embargo, el hecho de emprender una acción vuelve a impulsar al pensamiento, con lo que nos encontramos con que las estrategias se van formando y van cambiando gracias a la influencia del aprendizaje y la experiencia.

En definitiva, que lo que queremos hacer —lo que hemos pensado que queremos hacer— y lo que finalmente hacemos no son más que dos puntos que se repiten alternativamente y sucesivamente hasta que consiguen formar una sola línea continua. La vida, el mundo real, acaban convirtiendo nuestra estrategia “deliberada” en otra cosa, a veces, muy alejada del objetivo inicial.

Exactamente lo mismo que Moussambani, que pensó que se iba a Australia a pasar unos días de vacaciones pagadas entre chavalas rubias, y en contra de cualquier lógica deportiva, por quedar el último en su prueba, cosechó más popularidad que la mayoría de los que se llevaron una medalla a casa. Llegó incluso a presentar la gala de los de Premios Nacionales de Televisión británicos, algo inusitado para un guineano. Pero eso sí, su fama fue tan efímera como la vigencia del contrato de patrocinio que firmó con la marca Speedo. Toda una estrella mediática por no saber nadar y ser capaz de decírselo al mundo… en una olimpiada.

Escrito por Quintin de Parma
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Comentarios

  1. Que el nadador guineano olímpico sirva como ejemplo para explicar las estrategias intencionadas y las que se desarrollan de acuerdo a un plan, pero no responden a él porque hay algo inesperado que surge, refleja sin recato que Luis Miguel tiene ingenio a raudales. A este paso vas a conseguir que muchos lectores se aficionen a ese apartado color sepia de los periódicos.

    Caroline de Beauregard — 20-11-2007 15:40:48

  2. Debo reconocer ,que no había oido hablar de este nadador ,y me ha sorprendido bastante .
    Un ejemplo muy original para lo que nos quieres decir

    Esperanza — 23-11-2007 21:27:45


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