En la mitología griega, Hermes era el dios olímpico de las fronteras y los viajeros, de los pastores trashumantes, del atletismo. Entre sus múltiples atribuciones también lo era de los oradores y el ingenio, de los literatos y poetas. El que iba y venía calzado con sandalias aladas…

De nuevo, Hermes
Están ahí,
ambivalentes y desvaídos,
rumbo a ninguna parte.
Siguen varados en la alfombra,
tiritando de abandono
ya tan temprano.
Y pruebo a calzármelos,
extraños a mi voluntad,
gélidos e indiferentes.
Sin embargo, poco a poco, siento que su holgura se acomoda,
y van moldeando la torpe silueta de mis pies,
como si pidieran a gritos que los adoptara,
y el calor fuera capaz de redimirlos
de una eterna orfandad
y del olvido.
Luego, ya no pesan.
Son una caricia:
alas que me llevan en su busca
sobre baldosas que proyectan el mar de madrugada.
Caroline de Beauregard — 01-02-2008 13:20:19
Rosita Fraguel — 01-02-2008 15:14:24
ESPERANZA — 03-02-2008 17:47:36