La imagen de Nefertiti 'monocular' me dio que pensar cuando visité el Museo Egipcio en Berlín el año pasado; intenté hacer un relato pero se me iba de las manos; al final, resultó el poema.
El único ojo de Nefertiti
Me miró Nefertiti desde su único ojo,
en un intento de sonrisa imposible:
'Quiero tu libertad',
pude leer desde el sutil aleteo de su pupila intacta.
'Quiero el sol que curte tu piel en el estío
y sentir cómo, en un litoral perpetuo,
la espuma de las olas palpita sobre mi espalda.
Reclamo aspirar tu aire,
y cambiarlo por el vaho aséptico de la vitrina
que anida en la costumbre.
Poder amar como lo haces tú, o desamar,
-a veces vienen a ser lo mismo-,
lejos de sufrir la condena del eterno desapego.
Que la arena del desierto se deje filtrar entre mis dedos,
que el vuelo de las aves insinúe melodías al oído
y los aromas evoquen el sagrado crepúsculo.
Exijo tu libertad, quienquiera que seas.
Llévame contigo,
consiente que siga tus huellas
dondequiera que vayas, extranjero'.
Y la tarde de agosto tembló de impotencia,
y una infinita melancolía negó la luz
al Nilo desbordado en lapislázuli.
Caroline de Beauregard — 26-04-2008 20:01:35
Esperanza — 25-05-2008 01:19:04