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Medio llena - El Decodificador - El Mundo

Archivado en El Decodificador • Fecha: 06-05-2008 01:01:47

"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.

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Hasta hace un año justo, Greensburg (Kansas) era una ciudad donde sólo se hablaba de cosechas y ganado. Un enclave típico del medio-oeste norteamericano que se despoblaba poco a poco ante la ausencia de oportunidades de todo tipo y la de trabajo en particular. Allí nunca pasaba nada hasta que un día algo ocurrió.

La madre naturaleza, que sabe manejar el azar como nadie, se tomó la libertad de cambiar un futuro tan previsible como aciago. Le bastó con mandar un tornado de Fuerza 5, con un frente de 3 kilómetros de ancho y una velocidad de 350 km/h. Cuando los vientos amainaron, además de muchos muertos y más heridos, el 95% de los edificios de la ciudad había desaparecido. Las ruinas de los que quedaban en pie, no se levantaban por encima del metro. Aparentemente, la naturaleza había dado el golpe de gracia a una ciudad moribunda.

Pero no. En lugar de echarse a llorar sobre los escombros y esperar la llegada de ayuda solidaria lamiéndose las heridas (lo cual se entendería bien en el Tercer Mundo, aquí quizás no tanto), los habitantes de Greensburg decidieron que la botella estaba medio llena: la destrucción total de la ciudad era una magnífica oportunidad para volverla a construir, pero esta vez, haciendo las cosas bien. Bien desde el punto de vista de la seguridad y de la ecología, es decir, Greensburg se convertiría en una ciudad verde, absolutamente respetuosa con el medio ambiente.

Y en sólo un año se han podido ver los resultados. Hoy los nuevos edificios de la ciudad están anclados al suelo y carecen de la arcaica estructura de madera tan común allí. El próximo tornado simplemente pasará por encima. Todos están provistos de paneles solares y usan los más modernos sistemas de aislamiento térmico. Gracias a ellos, el desperdicio de energía será mínimo. Hay vegetación en los tejados con la que se canaliza y almacena el agua de lluvia. Todo se reutiliza, poco se desperdicia. Hasta la Ford ha puesto en marcha allí la prueba piloto para un vehículo que funciona con un híbrido de etanol y maíz. También se piensa en las posibilidades del ecoturismo, atrayendo visitantes sensibles a la conciencia ecológica, deseosos de ver cómo es, o puede ser, una ciudad verde de verdad.

A pesar de haber contado con abundantes ayudas, de Greensburg se puede extraer una gran lección en dos sentidos: que la vida respetuosa con la naturaleza es posible en la ciudad y que cuando parece que todo se ha perdido, es quizás cuando más fácil es reconstruir.

Escrito por Quintin de Parma
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Comentarios

  1. En cuanto a ser una ciudad verde de verdad, no lo era ya? GREENsburg. Bueno, va, ahora en serio.
    En un concierto o en el teatro, valoras la actuación con aplausos: más o menos intensidad, más o menos duración ... más o menos me ha gustado.
    Cuando se trata de aplaudir a alguien con palabras, la cosa se complica, por lo menos a mí. Pero hay varias frases en tu columna "la madre naturaleza, que sabe manejar el azar como nadie", "la naturaleza había dado el golpe de gracia a una ciudad moribunda", que me han parecido una auténtica sinfonía de placer.

    Caroline de Beauregard — 08-05-2008 10:01:35


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