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Alimentos - El Decodificador - El Mundo

Archivado en El Decodificador • Fecha: 20-05-2008 01:01:37

"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.

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Alimentos

 

En “Los 3 días del cóndor” (Sidney Pollack, 1975), Robert Redford es un ratón de biblioteca que trabaja para la CIA leyendo periódicos del tercer mundo a la caza de posibles movimientos insurgentes que pudiesen amenazar a su país. Si el cine está cargado de verdad, debemos suponer que hay códigos secretos que se difunden en algo tan público como la prensa.

Esa sensación se tiene leyendo sobre la carestía actual de algunos alimentos: “El precio del arroz se duplica en Bangladesh y se triplica en Corea, países que están entre los más pobres del mundo. Hay muertos por inanición entre los campesinos”. Las consecuencias se anuncian sin pudor: “El alza del precio de los alimentos de primera necesidad agita el fantasma del hambre y —según el Banco Mundial— se prevén disturbios en 33 países”.

Además de la sequía del último invierno, la razón está en que una parte importante del cereal que antes se utilizaba para alimentar a la población, sobre todo a la más pobre, ahora se emplea en producir carburantes ecológicos con los que atenuar el cambio climático. No es osado decir que con el trigo que se usa para llenar el depósito de un coche come un campesino birmano durante todo un año. La paradoja no puede ser más cruel: para que occidente respire aire limpio, en el tercer mundo se quedan sin su primera fuente alimenticia, abocados a la hambruna.

La otra parte del problema está en la reacción de los agricultores. Donde antes interesaba producir opio, ahora se siembra trigo, pero no para alimentar a la población, sino para venderlo con un beneficio mayor a los fabricantes de etanol. Desde que los talibanes fueron expulsados del poder, el gobierno afgano ha repartido cada año montañas de semillas de trigo entre sus campesinos con la intención de que dejaran de sembrar opio. Pero ni caso. Los beneficios del comercio de la adormidera hacían que los afganos, entre peonada y peonada, echaran el trigo a los patos. Ahora las cosas son diferentes.

Se trata de saber si la nueva situación es temporal o permanente. Si fuera lo segundo, estamos ante el grave problema de haber cambiado el uso que damos a los alimentos primarios (trigo, arroz) sin tener preparado aún un sustituto que evite el hambre de los más pobres. Justo la gente que, al tener muy poco que perder, se echa a la calle con más facilidad y es capaz de crear desequilibrios políticos. Esto sí que sería trabajo para Redford cuando interpretaba al cóndor.

Escrito por Quintin de Parma
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Comentarios

  1. ¡¡Matar de hambre!! El gran negocio (legal) del Imperio de Occidente.

    Caroline de Beauregard — 23-05-2008 09:36:12

  2. Nunca hubiese pensado que la función del trigo, dejara de ser la de cubrir la primera necesidad del ser humano, la alimentación,y que el aumento de su producción pudiera hundir en la miseria,aún mas, al tercer mundo

    Esperanza — 25-05-2008 01:06:20


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