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Ostentación - El Decodificador - El Mundo

Archivado en El Decodificador • Fecha: 03-06-2008 01:01:46

"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.

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Ostentación


Los usuarios de correo electrónico somos víctimas de una moda tan extendida como, a veces, funesta. Se trata de los mensajes que te envían los amigos que llevan adjunto un trozo de vídeo, una foto o una presentación “powerpoint”. La temática es variada: desde lo cómico a lo porno pasando por lo solidario o esas insufribles reflexiones “de profundis”. La verdad es que el jueguecito nos debe de gustar si se atiende a la fruición con la que nos reenviamos mensajes los unos a los otros. Y la cosa no estaría mal del todo si no fuera porque algunos de esos amigos reenvían en masa, sin seleccionar, obviando algo tan importante como las diferencias de sensibilidad, humor y gustos de los destinatarios.

Hace poco me llegó una colección de fotos de los asistentes a una boda entrando en la iglesia, por parejas, cogiditos del brazo. Todos eran negros norteamericanos. La gracia radicaba en la vestimenta usada por los invitados: cada traje más llamativo que el anterior, con combinaciones delirantes de colores, texturas y diseños. Se supone que elegantes a la manera de los afroamericanos. Cada invitado parecía decir “aquí estoy yo y espero ser recordado por este traje toda mi vida”.

El economista noruego Thorstein Veblen acuñó el término “consumo ostentoso” para referirse al que hacemos para diferenciarnos de los que nos rodean, gastando en lo que esos otros pueden ver: ropa, coches o joyas. La Universidad de Chicago acaba de publicar un estudio que demuestra que la idea tan manida de que “los negros gastan más en ropas vistosas y joyas imposibles” (en proporción a su renta disponible) no es real. No es la raza la que nos hace tener unos hábitos de consumo más o menos ostentosos. La razón está en el entorno, en la brecha financiera que haya entre nosotros y nuestros vecinos: si somos manifiestamente más pobres que ellos, no intentaremos impresionarlos gastando en lujo ¿para qué? Por el contrario, seamos negros, blancos o numismáticos, cuando las diferencias sociales en el vecindario son menores, nuestra necesidad de aparentar de desata y dedicamos una parte importante de nuestra renta disponible a la ostentación.

Probablemente ese era el caso de las parejas de la comitiva de aquella boda negra que recibí por email, que todos estaban más o menos igual de mal y no sabían qué inventarse para hacer creer al de al lado cuán bien les iba la vida. Si no en términos económicos, al menos en términos de gusto.

Escrito por Quintin de Parma
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Comentarios

  1. Pues tendrá razón el tal Veblen este. De hecho, Eddie Murphy, cuando fue de Zamunda a Nueva York en busca de una chica que le quisiera por su personalidad y no por su condición de sangre real, se deshizo de su indumentaria vistosa y rimbombante de príncipe negro.

    ¡Enhorabuena por tu columna! Una vez más... amena e instructiva.


    Caroline de Beauregard — 11-06-2008 17:53:01


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