
El pasado lunes 2 de junio se celebró el acto de entrega de premios del II Concurso de Micro-relatos “El tercer tiempo”, organizado por la tertulia literaria de la Casa del Libro de Sevilla.
Con las mismas características de la pasada edición, es decir, relatos de tema libre con un máximo de 250 palabras, se han presentado 27 obras con una temática y estilos sumamente variada. La cena-cóctel previa al acto tuvo lugar en el restaurante La Basílica.
Los vencedores fueron:
Primer Premio: “Viajar ayuda”, de Luis Miguel Rufino, con 40 votos.
Segundo Premio: “El pie”, de Pilar López Casquete de Prado, con 25 votos.
Tercer Premio: “Love, devotion and surrender” de Nines Corchón, con 21 votos.
Los relatos vencedores pueden leerse pinchando aquí.
VIAJAR AYUDA de Luis Miguel Rufino
La avenida Huangpu abre Shanghái en canal, como un cerdo recién acuchillado. De sus entrañas sale un calor sofocante que se funde con el cielo amarillo de media mañana. Centenares de taxis iguales al que me lleva se alinean como ladrillos sobre el asfalto. Desde detrás de sus gafas de culo de vaso, mi conductor chino clava sus ojos en el retrovisor y por tanto, en mí. Un cigarrillo sin filtro ensalivado hasta la mitad, apagado, le cuelga de la comisura izquierda. A pesar de que acumulo todos los tópicos del turista, me mira como si no estuviera seguro del momento exacto en el que voy a perpetrar mi ataque contra él. Como gran gafotas, quizás los espera desde la infancia, sin que tenga que mediar una razón. Las costumbres se pegan a la piel como el sudor seco y cuesta.
La ceniza se le cae. Debajo de aquella suculenta colección de lamparones existe un pantalón negro. La ceniza de todos los cigarrillos fumados desde que se sentó en el taxi espera paciente, esparcida sobre su bragueta.
—¿Mujeles, místel? —me espeta inesperadamente.
Finjo que lo pienso unos segundos.
—No, gracias, no mujeres.
—¿Tú malicón, místel? —me azara. Lo nota y se sonríe.
Esta vez guardo un largo silencio, aguantando su mirada en el espejo. Mi pueblo está a 10.632 kilómetros. En Shanghái soy transparente, nadie me ve. Aquí no tengo papeles que representar.
—Sí… yo malicón —me atrevo a contestar bajito.
—Yo llevo —me ayuda él.
EL PIE de Pilar López Casquete de Prad
Mientras uno leía, el otro se escondía debajo de las sábanas, para evitar la luz.
Era de noche, fuera estaba lloviendo pero apenas llegaban ruidos a la habitación del hotel, de quinta planta, cuatro estrellas y ciudad grande.
El que se escondía bajo las sábanas, buscaba, además del sueño, la postura para estar más cómodo.
En una de estas búsquedas topó con algo, y le preguntó al otro:
-¿Es este tu pie?
-¿Cómo?- Respondió sin dejar el libro y sin mover los ojos de su sitio. Apenas con un susurro dijo, sin interés, "¿cómo?"
-Que si esto que estoy tocando es tu pie…
-Mmm… No – Respondió seco y sin ganas, moviendo la pierna para demostrar que estaba en otro sitio, en su sitio.
-Entonces, ¿esto qué es?
El que estaba leyendo hacía esfuerzos para no perder la trama y seguir al policía de su libro. El otro, inquieto, levantó las sábanas y allí se encontró un pie. Un pie suelto, del número 42 aproximadamente y con las uñas perfectamente cortadas y limpias. Blanco y sano, sin rastro de sangre ni de corte alguno. Parecía que se había desprendido solo y sin dolor del resto de un cuerpo.
-¡Aquí hay un pie! – Gritó, manteniendo la colcha levantada.
-Pues no es el mío – Dijo, aún tranquilo y sin casi voz.
-Mírate bien, anda
-¿Estás loco? Mira, míralo y duérmete ya – Dejó el libro, quejándose. Se separó las sábanas y justo donde terminaba su tobillo, también terminaba él.
LOVE, DEVOTION AND SURRENDER de Nines Corchón
La conocí y me quedé colgado de sus ojos. Pero eso no fue todo… De sus labios de maga fluían palabras incesantes que nunca habían surcado mi espacio. Tampoco eso fue todo… Pudo influir la música de Santana que sonaba en ese momento. Aunque creo que fue el malva.
Sus pezones iluminaban la habitación y mis pupilas. El malva era intenso. Irresistible. Sobre su pubis, su vientre y su boca, derramaba todo mi pasado, de un violeta intenso y defectuoso. Mientras veneraba su cuerpo, deslastraba el mío de mis derrotas.
Ahora, cuando ella lo es todo y mi vida ya es ella, comprendo qué es el malva. En el malva no hay pasado ni futuro, sólo entrega. I surrender. El malva es ella.
Manuel Pérez Recio — 07-06-2008 17:01:34
Manuel Pérez Recio — 09-06-2008 18:49:38
rosa garcia calleja — 09-06-2008 21:08:26
varguitas — 15-06-2008 12:01:05
Caroline de Beauregard — 17-06-2008 14:03:34