
Hoy entra el verano formalmente. Aunque no deja de ser un convencionalismo, nos lo creemos a pies juntillas y empezamos a contar los días que faltan para las vacaciones, nos acostamos más tarde, bebemos más tintos de idem... En definitiva, más horas de sol, que nos hacen vivir con más intensidad. Pues sea bienvenido.
Estío
El sol, antes de erguirse
como un dios poderoso sobre el valle,
se deja caer entre las peñas,
con una caricia ardiente y dulce,
haciéndolas más frágiles,
casi en un suspiro.
Cuando la serpiente se esconde
y aprovecha
para cambiar la vieja camisa
geométrica y sudada,
hasta reptar de nuevo,
impaciente por estrenar el suelo
que ofrece la canícula.
Los peces acuden a la superficie del agua
en un último intento de apurar la brisa
a punto de secarles las branquias;
pero vuelven a sumergirse con desgana
en la espesura de su desencanto.
Las ranas hacen coro
al tiempo que cantan siestas las inútiles cigarras,
mientras los segadores se pasan el dorso de la mano
por las sienes.
Los turistas lucen gafas de sol,
pantalones cortos y sandalias con cuadrículas,
y yo los veo pasar, camino de la arena,
ávidos del bronceado
que se les negó natural en un principio.
Y bebo el jugo fresco de la vida
que ojala consiga enfriar las noticias de la prensa,
en la barra de la terraza de un bar cualquiera,
el día frente al mar,
el mismo océano que ahora me sonríe
como un extraño.Rosita Fraguel — 22-06-2008 14:49:14
una chica de Marte — 22-06-2008 16:38:27
Caroline de Beauregard — 23-06-2008 09:44:13
Esperanza — 28-06-2008 17:22:08