"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
ABBA es el acrónimo de los nombres de sus cuatro componentes: Anni-Frid —la guapa—, Agnetha —la que sabía cantar—, Benny — el sosias de Santiago Segura— y Björn, el otro. Mandaron en la música pop y ahora, decenios después, siguen en el candelero con un musical y una película protagonizada por Meryl Streep.
Henning Mankell es un escritor de novelas policíacas aclamado en toda Europa. El protagonista de sus obras, el comisario Kurt Wallander, tiene una vida privada tan anodina y gris como la del más aburrido de los koalas de La Dos. Eso sí, tiene un padre que gasta su tiempo pintando el mismo cuadro una y otra vez.
Alfred Nobel inventó la dinamita y luego dejó sus ahorros a plazo fijo para que cada año se repartiera un capitalito entre los que más sobresalieran en diferentes campos de la ciencia y el arte. Fredrik Ljungberg es un futbolista del Arsenal, anuncia calzoncillos y muchas colegialas llevan su foto en la carpeta. La razón no es futbolera sino una inquietante pantera negra que el caballero luce tatuada entre la ingle derecha y la cota del ombligo. Y decir Volvo es nombrar al coche más seguro del mundo, y no sólo ahora, sino cuando el concepto seguridad aún no quitaba el sueño a los fabricantes. Sí, sabemos que los suecos son pocos y muy serios en todo lo que hacen.
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Y como hubiera dicho Machado: “e Ikea”. ¿Qué decir de Ikea a estas alturas de curso que no suene a repetición? Sus modernos diseños, sus precios ajustados, sus embalajes optimizados, sus instrucciones conceptuales o su organización de la venta, dispuesta alrededor de ese corredor larguísimo. La alegría de salir empujando tu carro y encontrarte ese puesto donde se puede comer una salchicha con cebolla churruscadita —más una bebida rellenable hasta el reventón— por tan sólo un euro. Por no hablar de los miles de puestos de trabajo creados y la ingente cantidad de formación repartida donde la firma de Ingvar Kamprad tiene sus centros.
Me encantó un detalle que vi la primera vez que visité una tienda de Ikea, en Barcelona, hace ya tiempo: todos los empleados llevaban un polo azul en cuya espalda estaba escrito en amarillo: “Los únicos suecos que no venimos a España a tomar el sol”. Tras la multa que el gobierno de la Generalidad catalana va a imponer a Ikea por no rotular sus productos en catalán (ni en español), si yo fuera el jefe de Ikea, me fabricaría unos polos nuevos con una leyenda bien diferente.
Caroline de Beauregard — 10-07-2008 11:12:03