"El Decodificador" es una columna escrita por Luis Miguel Rufino que aparece todos los martes en la sección de Economía y Empresa del diario El Mundo.
Es este el último Descodificador de la tercera temporada, el de la parada para el veraneo, y si lo de seleccionar el tema de cada semana constituye el mayor desafío, hoy lo es aun más por aquello del adiós temporal. Los andenes siempre han sido tristes.
Por eso, para no complicarlo, hablemos de lo obvio: la crisis. ¿Qué crisis? Pues esa que el presidente —por fin— ha podido verbalizar. Uf, fatiguitas negras le ha costado a la criatura. La imagen del presidente diciendo “Sí, hay crisis” recuerda entrañablemente a Richard Gere en la película Pretty Woman, cuando le dice a Vivian: “Tuve que pagar 10.000 dólares en psicoanálisis antes de conseguir verbalizar la frase «Odio a mi padre»”. Hay quien paga por decir cosas, pero qué liberación tiene que ser esa. El caso es que haya o no haya crisis, tenga la culpa la burbuja inmobiliaria o la (menos comentada) burbuja crediticia, no nos aclaramos si lo peor está por llegar o es que ya ha pasado.
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La famosa frase “¿Crisis? ¿Qué crisis?” se le atribuye al primer ministro británico James Callaghan, que gobernó entre 1976 y 1979. En un momento en el que la economía estaba por los suelos, el país entero en huelga, la red de transporte paralizada y la basura pudriéndose en las calles, el barón Callaghan of Cardiff volvió a Londres tras una cumbre en la soleada isla caribeña de Guadalupe. En el aeropuerto, los periodistas le arrimaron las alcachofas y le preguntaron que “qué pensaba hacer con el caos que se había montado”.
En un lamentable error de cálculo político, el premier contestó: “No creo razonable que otra gente en el mundo tenga que compartir la opinión de que se ha montado un caos”. Él sólo dijo esa frase, literal. Pero el diario sensacionalista The Sun abrió a cinco columnas a la mañana siguiente con la famosa: "Crisis? What Crisis?", que es la que ha quedado para la historia.
Pero hay que dar a Dios lo que es de Dios y al César lo suyo. Tampoco fue la redacción del tabloide The Sun quien acuñó la frase. Quien lo hizo fue el talento musical desmedido del grupo Supertramp, o de sus líderer Hodgson y Davies, que tuvieron la idea de titular así su álbum editado en noviembre de 1975, bastantes meses antes de todo lo demás.
El disco abre con la canción “Easy does it”, frase imposible de traducir literalmente al español, pero que viene a decir algo así como “las cosas suelen salir bien cuando uno no se presiona demasiado”. Más o menos. Que sea un buen verano.